Gases no convencionales: cuidado, ¡peligro! II

Mar 14, 2011 | Ecología, Reportajes

Los gases no convencionales

A la diferencia del gas convencional, estos gases no-convencionales se encuentran repartidos de manera difusa en las diferentes capas geológicas. Hay tres categorías: gases de pizarra, gases de hulla y gases de reservas ultra compactas (tight gas) que vienen determinadas según estén encerrados en una roca madre arcillosa (pizarra), en filones de carbón (hulla) o reservas con muy poca permeabilidad, difíciles de explotar (tight gas).
Los progresos técnicos permiten hoy en día su explotación en condiciones económicas rentables. Se emplean dos técnicas, en concreto y se puede asegurar que estas técnicas NO son inocuas para el medio ambiente.

– El pozo horizontal a partir de un pozo vertical que permite recortar sobre grandes distancias (de 1 a 3 kms) la formación generadora de gas.

Los dos tipos de explotación:

Convencional

Reservas fáciles de acceder a través de un pozo vertical.

No convencional

Los gases son capturados de las capas accesibles únicamente a través de un pozo horizontal.

– La fracturación hidráulica permite crear fracturas artificiales para extraer el gas. Esta fracturación se realiza por inyección de agua bajo presión alta con arena fina y productos químicos destinados a impedir que las fracturas se vayan cerrando.

Inyección de arena con el objetivo de mantener abiertas las fracturaciones.

PERFORACIÓN HORIZONTAL
Barrera de Fracturación
Fase 1: perforación + inyección de agua (y aditivos) y de arena
Fase 2: Bombeo del agua y producción de metano

UN RIESGO MAYOR PARA EL ENTORNO Y LA SALUD PÚBLICA

La fracturación hidráulica requiere, en primer lugar, importantes cantidades de agua, de hecho varios millones de litros por cada yacimiento explotado; y, en segundo lugar muchos productos químicos, de hecho, no se conoce la lista completa de todos los necesarios. Entre otros químicos, se usan productos gelificantes, antibacterianos, ácidos…

Según el departamento de Protección del Medio Ambiente de Pensilvania, esta industria utiliza un verdadero cóctel químico con componentes a menudo cancerígenos, reprotóxicos y tóxicos para el medio acuático. Se han identificado entre otros: benceno y sus derivados, éter de glicol, ácidos, formaldehído, tolueno, xileno, nafataleno, amidas, aminas… Una parte se recupera del agua utilizada (de 50% a un 90%) en grandes estanques de recuperación y necesita un tratamiento. Las depuradoras urbanas no saben tratar estos efluentes.
Con la evaporación de emisiones de COV (Componentes Orgánicos Volátiles), los efluentes entran en contacto en el aire con la emisiones de diesel de los camiones y de las generadoras presentes en la zona, produciendo ozono troposférico que se puede desplazar a través de centenares de kilómetros.
A parte de las emisiones tóxicas en la atmósfera, relacionadas con los hachones (CO2, NOx, partículas finas, etc.), la extracción genera riesgos reales de emisiones fugitivas de metano y escapes de sulfuro de hidrógeno, gas tóxico y explosivo.

Además, los equipamientos de extracción de gas de pizarra funcionan de manera continua y constituyen una fuente importante de ruido, sin incluir los transportes en carretera en relación a la actividad.
Pierre Gadonneix, presidente del consejo mundial de la Energía y presidente honorífico de EDF (Endesa francesa), reconoce en el periódico Le Monde del 16 de septiembre de 2010 que no hay que fiarse de los milagros de la tecnología. Admite a esta sospecha que hay que añadir “el coste ecológico para prevenir los terrenos llenos de agujeros diseminados de las zonas de pozos, las incertidumbres relacionadas a los efectos de los productos químicos de infiltración y, finalmente, el precio que se dará al CO2, sin incluir el coste de las reglas de seguridad”.

En este caso, la experiencia americana tiene que evitar la importación de este sistema a Europa donde puede llegar a originar lo más parecido a una catástrofe ambiental.

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