Silicio, mineral esencial para el cuerpo humano (IIIB)

Jul 1, 2011 | Investigaciones, Reportajes

Propiedades y funciones biológicas del silicio

La presencia necesaria del silicio para la biosíntesis de moléculas como el colágeno, la elastina y el ácido hialurónico influencia los tejidos como el cartílago, los huesos, la piel y el sistema inmunitario. Se sabe actualmente que el silicio activa los fibroblastos (construcción tisular). Aunque no se conocen todos los mecanismo, se sabe que el silicio es un iniciador de crecimiento y de regeneración.

– Tejido conjuntivo

El silicio permite la formación de colágeno, de elastina y de proteínas de estructura. Induce o regula la multiplicación de los fibroblastos y favorece la formación de proteínas fibrosas. Estas fibras son responsables de la flexibilidad y de la elasticidad del tejido conjuntivo. Este tejido es abundante en el organismo donde tiene un papel de unión y de sostenimiento.

– Crecimiento óseo y mineralización

El hueso es un tejido altamente diferenciado, rico en colágeno y glucoproteínas. Las carencias en silicio, inducidas experimentalmente en animales, muestran un defecto de crecimiento y malformaciones. El análisis de la composición del hueso muestra una presencia abundante de silicio en el borde osteoide del hueso en formación, donde la relación calcio-fósforo es débil. Disminuye luego hasta desaparecer cuando el hueso está maduro, con una relación Ca-P más fuerte correspondiente a la estructura definitiva del hueso (trabajos de Carlisle).
Es evidente que el silicio está implicado en la formación de la trama ósea y en la calcificación. Es un estimulante del proceso de mineralización, cualquiera que sea la cantidad de calcio disponible. Otra propiedad del silicio (en su forma mineral soluble) consiste en neutralizar el aluminio que tiene un efecto deletéreo en el proceso de mineralización y que está incriminado en la enfermedad de Alzheimer. Fijándose preferentemente al borde óseo del hueso, el aluminio impide la calcificación.

– Los cartílagos

El estudio sobre los cartílagos embrionarios muestra que su crecimiento está relacionado con la presencia de silicio. Este crecimiento depende de la cantidad de colágeno y de glucosaminoglucanos. El silicio entra en estas estructuras y cataliza particularmente la prolil hidroxilasa indispensable en la biosíntesis del colágeno. La artrosis traduce una involución del tejido cartilaginoso, un tejido muy rico en glicosaminoglicanos (condroítina sulfato) dependientes del silicio.

– Pared vascular

Las paredes arteriales contienen grandes cantidades de colágeno y de elastina sintetizadas por los fibroblastos. El silicio que interviene en la síntesis y la orientación de las fibras de elastina, de colágeno y de mucopolisacaridos representa aquí un papel esencial.
El silicio se opone a la peroxidación de los lípodos con una disminución de la producción de malonaldehide, un derivado tóxico formado con el estrés oxidativo y que se usa como marcador de la lipoperoxidación. Mejorando la flexibilidad de la pared arterial, el silicio es un excelente protector arterial frente a las lesiones ateromatosas. Se ha observado y comprobado con experimentación sobre animales (trabajos de Loper). Permite también, aumentando la flexibilidad de las arterias, un efecto beneficioso sobre la hipertensión. La cantidad de silicio en las paredes arteriales disminuye con la edad, y más si hay lesiones ateromatosas.

– Piel y faneras

La piel está constituida por una capa externa, la epidermis, y por una capa interna, la dermis y la hipodermis, que aseguran su irrigación y sus sostenimiento. La epidermis y las faneras son tejidos queratinizados que tienen un papel de protección, mientras que la dermis es un tejido conjuntivo que tiene un papel vivo de sostenimiento.

Izquierda. De arriba a abajo: capa de célula básica / glándula sebácea / folículo capilar / vaso sanguíneo.
Derecha. De arriba a abajo: pelo / colágeno y fibras de elastina / nervios

El silicio interviene a dos niveles:

  • Capa interna: hay una relación entre flexibilidad de la piel, ausencia de arrugas, facilidad para cicatrizar y su contenido en silicio. La capacidad funcional de la piel depende del silicio.
  • Capa externa: el silicio se concentra en la piel y aún más en las uñas, pelos y cabellos. Contribuye a la solidez y a la gran resistencia de los tejidos queratinizados. Se ha observado una falta de silicio cuando la queratinización es incompleta (psoriasis, dermatosis exfoliativa) y cuando existen tasas elevadas en caso de hiperqueratinización. El silicio es preventivo de la caída del pelo y, en algunos casos, favorece su crecimiento.

Es obvio que el envejecimiento cutáneo está relacionado con una disminución del silicio y se ha aprovechado en algunos productos cosméticos enriquecidos con varias formas de silicio.

– Cicatrización 

Es un proceso de regeneración que implica el tejido conjuntivo y se realiza mejor si hay silicio disponible.

– Inflamación, inmunidad y hormonas (acción sobre los mediadores) 

Se ha observado la acción anti-inflamatoria del silicio ya que interviene en el mecanismo de las citokinas, los factores claves de estos procesos. Varias observaciones han mostrado que la presencia de silicio es necesaria para el buen funcionamiento del sistema inmunitario y del sistema endocrino, seguramente por su efecto sobre algunos mediadores.

– Aparato respiratorio

Los pulmones tienden a fijar el silicio presente en el polvo del aire. Por otra parte, el tejido conjuntivo amarillo, rico en elastina, es abundante en los pulmones. Se conoce la relación entre silicio y elastina, pero actualmente no hay datos sobre las consecuencias de una carencia en silicio sobre la función respiratoria.

– Metabolismo de las grasas

El uso de silicio en cosmetología ha evidenciado sus propiedades sobre el tejido adiposo. La acumulación de adipocitos produce una modificación del tejido conjuntivo con rotura de las fibras elásticas, una proliferación de las fibras de colágeno que actúa como tabiques a nivel de esta nueva estructura y una compresión del sistema vascular con disminución de la irrigación y, por lo tanto, del drenaje.
El silicio interviene a dos niveles:

  • A nivel extracelular disminuyendo la actividad de la lipoproteína lipasa circulante, disminuye la captación de ácidos grasos por los adipocitos, que no van a proliferar.
  • A nivel intracelular activando la lipolisis lo que facilita la fundición de los adipocitos.


Silicio y envejecimiento

El envejecimiento cutáneo es una parte del proceso global de envejecimiento en el cual intervienen varios factores como la genética, el estrés oxidativo, la glicación de las proteínas y la degeneración del tejido conjuntivo. La prevención puede retrasar el fenómeno, que se traduce en un debilitamiento de la calidad de la piel, una palidez con aparición de la red venosa a la vista. Las funciones sensoriales también disminuyen, la piel pierde su suavidad y las arrugas aparecen, los cabellos pierden su brillantez y caen… La dermis, el tejido conjuntivo que nutre la piel, tiene un papel primordial en este proceso.

La matriz extracelular constituida por fibras de colágeno y de elastina, así como de glucosaminoglucanos, confiere a estos tejidos propiedades mecánicas y de regulación de la actividad metabólica, y organiza el conjunto del tejido cutáneo. La carencia en silicio obviamente favorece el envejecimiento de la piel. Pero el envejecimiento se encuentra también a nivel articular (artrosis), óseo (osteoporosis), y en la disminución del potencial del organismo, conduciendo a una disminución de las capacidades y a una fragilización de cara a las enfermedades.

El silicio no es el único factor en causa, pero la correlación entre los efectos biológicos del silicio y las funciones principalmente tocadas por el envejecimiento muestran su implicación en el fenómeno.


Aspectos energéticos y vibratorios del silicio

A parte de las actividades observadas, explicadas biológicamente y comprobadas por la experimentación, se describe de varias fuentes concordantes propiedades del silicio que se manifiestan a nivel sutil. Son hipótesis que merecen un interés porque pueden explicar las propiedades generales del silicio.

– A nivel de los potenciales de membranas

A medida que pasa el tiempo conocemos mejor el papel primordial de la membrana plásmica que mantiene una composición química diferente de cada uno de sus lados, creando una diferencia eléctrica y química entre el medio intracelular y el medio extracelular. Los derivados del silicio tienen una flexibilidad de estructura y propiedades eléctricas que permiten optimizar el funcionamiento de la célula. Cuando este potencial está desequilibrado, permite restablecerlo y restaurar una actividad óptima de las membranas. Según unos trabajos de investigación realizados, el estado vibratorio de la célula está perturbado por enfermedades crónicas. Si aceptamos esta hipótesis, entendemos como el silicio puede asociarse de manera eficacia al proceso de curación de estas enfermedades.

– A nivel de la transmisión de información

El silicio se usa en informática por sus propiedades conductoras y nos podemos hacer preguntas sobre su capacidad para transmitir las informaciones biológicas. También volvemos a encontrar esta capacidad en agricultura biodinámica: la sílice entra en la composición de preparaciones utilizadas para dinamizar la tierra.

Según Rudolf Steiner, el silicio es un intermediario necesario para que las informaciones presentes en el campo energético puedan ser operativas en el plano orgánico. Según esta hipótesis, permite la morfogénesis de los órganos y todos los procesos de regeneración. Esta hipótesis antigua recuerda totalmente al papel iniciador de estructura que se ha mostrado desde entonces. En uno de sus libros, Daniel Kieffer lo afirma: “aportar silicio al organismo, es restablecer y nutrir el espíritu de forma, es optimizar todos los fenómenos naturales propicios a una encarnación sólida y a la autocuración.”

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